Tema 1: La importancia de la Misión

Tema 1: La importancia de la Misión

Tema 1: La importancia de la Misión

Dios, el Centro de la Misión

Tenemos que entender que la Misión de Dios no es un programa, una estrategia o una actividad. La misión de Dios es la razón de la iglesia, y es lo más cercano a su naturaleza, ya que Dios es amor.

Como creyentes, queremos responder a esta invitación y unirnos a la mayor pasión de Dios.

Sabemos que hay muchas cosas que son importantes para Dios, por ejemplo vivir en santidad, honrar a nuestras autoridades, guardar sus mandamientos, amarnos los unos a los otros, sin embargo, hay otras cosas que también son valiosas y fundamentales para Dios, pero si somos sinceros, les hemos dado la espalda y muchas veces escondido en el baúl llamado “esto no es para mi”, “eso es para los más espirituales”.

Por ejemplo sanar a los enfermos, hacer discípulos, echar fuera a los demonios, vivir una fe sobrenatural, predicar el evangelio en todo lugar a toda persona, es decir, vivir de una manera estratégica y misional.

No se tú pero yo creo que le hemos dado importancia solo a las cosas que nos convienen y  que más o menos entendemos, pero le hemos restado importancia a aquellas cosas que desafían nuestra comodidad y que exigen una entrega total.

Lo que es importante para Dios, debería ser importante para nosotros.

Hoy quiero darte 5 razones por las que es importante conocer la Misión de Dios e involucrarnos con ella.

1. La Misión nos muestra la belleza de Dios  

Esta misión siempre tiene que ver con la adoración a su nombre y con la belleza de su ser, nunca va estar centrada en el hombre, sino es Dios mismo. Dios es el protagonista de la la historia de la humanidad, Dios es el protagonista de nuestra salvación y nada jamás se iguala en todo el universo.

2. La Misión de Dios afirma nuestra identidad

Cuando vemos al Padre, sabemos quienes somos y actuamos en consecuencia. Vivimos sin miedo, caminamos con esperanza Conocemos nuestro propósito y adquirimos la perspectiva de Dios ya que Dios el Padre nos afirma, nos instruye y nos conduce por su camino de justicia. La visión de vivir una vida que glorifique a Dios

3.La Misión De Dios nos hace vivir de manera sobrenatural

Dios nos anima a vivir de una manera sobrenatural en nuestro diario vivir y si no lo hacemos es por dos cosas:

  • Porque hemos menospreciado su Poder y porque
  • Hemos dejado que “otros lo hagan.”

En otras palabras, nos hemos conformado y hemos perdido nuestra esencia.

Dios nos anima a tener una fe creativa y caminar en las obras que él ya ha preparado para nosotros. Dios nos ha dado la fe y la certeza de ver las cosas imposibles como posibles, lo que no es como si ya fuese. Dios ha depositado en nosotros su mente, su corazón y nos muestra día a día su perspectiva divina.

Cuando vemos a belleza de Dios, reconocemos nuestro papel en el propósito de Dios y entonces podemos imitar a Cristo y vivir de una manera sobrenatural.

4. La Misión de Dios nos hace anhelar su regreso

La Misión de Dios me ha recordado que el protagonista de toda la historia estará un día de regreso, pero la única manera de ver el regreso de Cristo es cuando este evangelio haya llegado a cada rincón del planeta. Y cada vez que proclamo el evangelio, cada vez que me atrevo a orar por una persona desconocida en la calle, cada vez que oro por una etnia no alcanzada, estoy clamando con todo mi corazón: Cristo, ven pronto, date prisa, no tardes…!!

5. La Misión de Dios nos muestra el corazón del Padre

Nuestra generación está carente de un Padre, es una generación desahuciada, es una generación huérfana que tiene una visión distorsionada de la paternidad. Pero Cristo nos vino a mostrar el corazón y la imagen de este Dios, capaz de dar todo con tal de que todos pertenezcan a su familia y sean portadores de su misma esencia. El padre se deleita en ser adorado por cada persona y no se dará por vencido hasta que toda la tierra este llena de la Gloria y el Conocimiento de esta verdad.

La misión de Dios de reconciliar a la humanidad consigo mismo es tan importante que Cristo no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

“Un discípulo de Cristo está tan cercano a Dios, que conoce su mas intimo deseo y es capaz de hacer lo que sea con tal de cumplir la misión”

1 Crónicas 11:16-19

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