La Biblia como una historia misional | Parte 1

La Biblia como una historia misional | Parte 1

LA BIBLIA COMO UNA HISTORIA MISIONAL | Parte 1

Dios es el autor de una sola historia: alcanzar a las naciones; y de un solo método para alcanzarlas: todos los creyentes.

El contexto lo es todo.

¿Alguna vez has malinterpretado una situación por no conocer el panorama completo? Parece que hoy en día, esto ocurre más que nunca, por todas las citas, comentarios que son sacados de contexto. Incluso se han usado algunos versículos de la Biblia misma para cometer grandes actos de maldad, al quitarlos de su contexto.

También existe el peligro de vivir una vida fuera de contexto. No debemos vagar por ahí en solitario, fuera del contexto y del plan global de Dios reflejado en su Palabra. La Biblia contiene la narrativa por la cual debemos dirigir nuestras vidas. Si la conocemos, podemos alinear nuestras vidas con el contexto de Su historia.

¿Qué versículos te vienen a la mente cuando escuchas la palabra “MISIONES”? A la mayoría de nosotros nos cuesta incluso recordar la famosa Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Durante años, este pasaje ha sido el lema de muchas conferencias misioneras y la motivación para aquellos que van. Así que, no nos extrañemos de nuestra lentitud en responder a un llamado cuando nuestro futuro completo, depende de un solo versículo.

La Biblia no solo menciona las misiones, sino que la Biblia entera trata de misiones. Es la columna vertebral para la historia de Dios y nuestra historia. Desde la creación, Dios ha estado interesado en redimir a todo hombre para Él.

Si miramos la Biblia desde la perspectiva del corazón de Dios para el mundo, veremos que desde Génesis a Apocalipsis Él llama a todo creyente a que se unan a su plan de traer a toda persona ante su trono. La Biblia no es un conjunto de libros individuales sin tema ni historia central. Es un libro con una introducción: Génesis 1-11, una trama: Génesis 12-Judas y una conclusión: Apocalipsis.

LLENAD LA TIERRA

Dios comienza Génesis con un mandamiento, que el hombre llene la Tierra. En Génesis 1:28,

“Dios los bendijo y dijo, “Multiplicaos y llenad la Tierra…”

Dios creó a Adán y a Eva a su imagen y quería que ellos llenaran la Tierra con personas portadoras de esta imagen y adoradores. Dios siempre ha tenido el plan de llenar la Tierra con una comunidad global de adoradores. Sin embargo, sabemos que en Génesis 3, el pecado se introdujo en el mundo y dañó esa imagen. Y llegando al capítulo 8, el mundo iba de mal en peor.

Pero Dios inunda al mundo, comienza de nuevo y le da un mandamiento a Noé justo al bajar del arca. El plan de Dios de llenar la Tierra de adoradores, permanece igual. En Génesis 9:1 dice, “Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos diciéndoles, “Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.” De nuevo, vemos el mismo mandamiento de multiplicarse y llenar la Tierra de adoradores. Al llegar al capítulo 11, deberíamos de hacernos una pregunta: ¿Entonces Dios consigue llenar la Tierra con su gloria?

Desgraciadamente, en vez de eso, vemos fracaso, y en el capítulo 11 nos dice,

“Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.  Y dijeron: Vamos, edifiquemos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.” Génesis 11:1-4.

LA CREACIÓN DE LAS NACIONES

Si nos fijamos, podemos ver que hasta este punto solo existía una nación y una lengua; todavía no existían las naciones. Y aunque fracasan cumpliendo el mandamiento de llenar la Tierra, Dios responde con un plan de misericordia y creatividad en vez de eliminarlos por completo. Dios confunde sus lenguas y los reinventa como diversas naciones, dispersándolos por toda la Tierra. En Génesis 11:7-8, Dios declara:

“’Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la Tierra, y dejaron de edificar la ciudad.”

Así que, mientras terminamos la introducción, vemos que Dios tiene a muchas personas dispersas por la Tierra, hablando en diferentes lenguas. ¿Cómo piensa alcanzarlos a todos? ¿Qué hará? ¿A quién usará? Aquí es donde empieza la trama.

UNA NACIÓN MISIONERA ESTABLECIDA

En cuanto Dios crea las naciones, comienza un plan de reagrupar unos cuantos de cada lengua y grupo étnico. Dios aparta una nación, como nación misionera.

Génesis 12:1-3 “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. (…) y serán benditas en ti todas las familias de la Tierra.”

Luego descubrimos que la “bendición” es la salvación a través de la fe de Abraham. Pero Dios tiene una visión mayor, de lo que pretende hacer en el mundo a través de Abraham y su familia. Dios bendice a Abraham y a su familia para que ellos a su vez puedan ser una bendición a todos los grupos étnicos del mundo. Lo interesante es que este mandamiento no solo era para Abraham. Esta responsabilidad era para toda su familia. Eran una familia misionera.

Si observamos la historia, Dios continúa haciendo el llamado a cada generación a cumplir el mandamiento de alcanzar a toda nación. El próximo en sucesión es el hijo de Abraham, Isaac, a quien es repetido el mismo mandamiento en Génesis 26:4

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,”

Y al hijo de Isaac, Jacob, en Génesis 28:14

“Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al oriente y al occidente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.”

La misión era para todos los miembros de la familia de Abraham, porque en Génesis 12:3 Dios prometió que todas las naciones serían benditas a través de ellos. Cristo es el objeto de bendición para todas las naciones, pero la familia es el canal. Nosotros somos los descendientes espirituales de Abraham, miembros de su familia (Gal 3:29, Ef 2:11-19, Rom 9:8). Si estamos en la familia, somos parte de la misión. Es una familia misionera y la iglesia hereda esa misma misión que tuvo el Pueblo de Dios a través de toda la Biblia.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *